miércoles, 9 de octubre de 2013

126. CUESTIONES DE ESCALA Y... DISEÑO



Los recuerdos tienden a cambiar la percepción de las cosas y a agrandarlo todo, pero el asunto de la escala no es sólo una parte de los misterios de la memoria sino que también se puede estudiar y cuantificar. Y aunque las fotos también juegan con la escala por culpa de los angulares y los teleobjetivos, en este caso la comparación entre dos épocas (dos fotos) nos puede ayudar. Porque la casa de Perjuicios y la tapia del convento siguen en el mismo sitio. Y los árboles de la derecha (los troncos), también. Una lamentable reforma de la calzada y de las aceras, acabó con los árboles de la izquierda y de repente todo empezó a parecer más pequeño.


Los misterios de la memoria son imposibles de entender pero la tontuna de los ingenieros de caminos que diseñan nuestras carreteras es muy fácil de explicar. Lo que pasó fue que se ensanchó la calzada para los coches. Y cuando se ensanchan las calzadas, no sólo los coches corren más y asustan a los peatones, sino que las aceras también se hacen más estrechas. Es entonces cuando a los ingenieros se les ocurre la brillante solución de poner bultos para frenar a los coches y hacerles pasar las de Caín a los camiones, autobuses, vehículos con remolque (todos los agrícolas) y a quienes ya empiezan a sufrir de la columna. Con lo sencillo que es hacer las calzadas más estrechas y con irregularidades (dejarlas como eran) e incluso con coches aparcados de vez en cuando como obstáculos (técnica que usan mucho los ingleses) para que los coches que circulan corran menos, las aceras sean más anchas, los árboles más altos y los pueblos mucho más bonitos.

Ya se anuncia otra reforma. Para salir de la crisis, supongo, o porque les sobra el dinero que tan generosamente nos recaudan. Lo seguro es que también desaparecerán los grandes árboles del lado de la tapia del convento y se pondrán árboles birriosos, jardineras y bolardos. Muchos bolardos. Porque en materia de vialidad y diseño urbano la tendencia "natural" es a empeorar las cosas. Y hacer todo más feo, más anodino, menos auténtico y genuino. Ya lo verán. Y ya no les digo lo de la rotonda que nos van a plantar al otro lado del puente porque puede que se mareen y no vuelvan a Anguciana.