lunes, 5 de marzo de 2012

111. DOS VIEJAS CARRERAS



Hace unas pocas semanas encontré en el blog de Felipe un par de tesoros que no podía dejar de traer aquí: las fotos de la salida de dos carreras que organizamos a comienzos de los setenta en las fiestas de San Bartolomé de Oreca. Debió de ser por entonces cuando a mi padre se le ocurrió la idea de adelantar las fiestas de acción de gracias de septiembre, que coincidían con las de Haro, para aprovechar la concurrencia del turismo estival. Nos debió de decir a nosotros que organizásemos algo, y a mí, que siempre me han gustado más las carreras individuales que las competiciones de grupo, se me debió de ocurrir hacer una carrera de bicis y otra pedestre, ambas con evidentes tintes rurales, o en términos anglosajones, en modalidad de "cross".

El trazado de los circuitos fue también cosa de mi padre, y recuerdo que me sorprendió mucho la dureza de la carrera a pié y que no estuve muy de acuerdo con ella. Por eso seguramente sólo participé en la de bicis, como se puede comprobar en la foto de arriba (soy el primero por la izquierda). A mi derecha, según se mira, reconozco a Felipe, a Atín y Juan Ramón en el centro, a Ricardo Comunión y a Jesusín León a la derecha del todo. No fuimos muchos los que nos animamos a participar porque el trazado también era duro: se trataba de subir hasta las Llanas por el camino del Ea (que entonces no estaba ni mucho menos tan arregladito como ahora) cruzar hacia el Oeste por el largo camino que atraviesa las Llanas y volver a la línea de salida por el camino de Jembres. Mi hermano Ricardo suele contar que la llegada a meta del ganador, que si no recuerdo mal fue Juan Ramón, coincidió con la salida de la procesión de San Bartolomé y que el público no sabía a cual de las dos cosas atender, pero aunque algo de eso hubiera, supongo yo que serán cosas de su imaginación porque no creo que tardásemos tanto en dar esa vuelta como para que se olvidaran de nosotros. Yo recuerdo, sí, que se me salió la cadena en la subida a las laderas y me adelantaron todos, y que luego recuperé algún puesto gracias a algún que otro incidente similar de la competencia.


Si no recuerdo mal, el duro cross pedestre fue por la tarde y el circuito consistía en salir por el Camino de Cihuri hasta la casa del "Cojo", bajar al río y cruzarlo por el antiguo vado, para subir por entre el castillo y el frontón, cruzar la plaza, bajar por la chozna hasta el río, cruzarlo de nuevo a la altura de Viñas Viejas y llegar a meta en la caseta del caminero. Duro de narices. Así que ya podemos aplaudir el valor de todos a los que vemos en la línea de salida ¡incluídas ese par de chicas! A mi padre le veo la mar de contento por detrás, enmarcado por la puerta de la caseta. También entre el público se le ve al guarda, Minguez, a un hijo de Ugarriza, a Antonio, el hijo de la Rosario y el Chatillo, a los bilbaínos Fernando, Carmelo y Gerardo, éste último en posición de salida. A quien no veo es a quien tengo por ganador de aquella increíble carrera, es decir, a Andrés Salazar, aunque de mi memoria en asuntos de Anguciana mejor no fiarse mucho.

Qué cosa tan sencilla y bonita es una simple carrera y qué poco dados a organizarlas somos. Será que también tenemos que aprender del pasado.

(y volviendo al comienzo de esta entrada, muchas gracias a Felipe por guardarlas y publicarlas en su variopinto blog y por darme permiso para traerlas aquí; coincidí con él en el entierro de Carmelo Yusta, quien fuera también gran organizador de partidos pelota...; ay, siempre me digo...: qué necesitados estamos de organizadores, y de dar apoyo a los que organizan algo).