martes, 27 de marzo de 2012

113. LA SANTOS



¡Haro, haro haro...! ¡Haro, haro, haro....! ¡Haro, haro, haro haro...! así una y mil veces cada vez que alguien quería llamar desde Anguciana a alguien de fuera. Se murió la Santos hace unas semanas y nada más me lo dijeron, empecé a escuchar en el recuerdo sus agónicas llamadas al nodo telefónico superior: ¡Haro, haro haro! ¡Haro, haro, haro! Qué cruz la de aquel oficio, y qué paciencia la de la Santos.

Si la memoria no me falla (y pido perdón cada vez que así sea) la centralita estuvo antes en la casa de la Celes, y a esa época debe de pertenecer esta foto de Jaime Marín en que se ve junto al balcón central de su casa el cartel circular de chapa azul que anunciaba el servicio de Teléfonos.


Como no he encontrado por internet una chapa similar he ampliado todo lo que he podido el fragmento de esta foto para ver el mapita de España en blanco que tenía aquel rótulo..


..., un anuncio que se trasladaría luego dos portales más allá, pasada la casa de Luis La Horra, cuando la Santos se hizo cargo de la centralita.


Fue en los años de la Santos, en la década de los sesenta, cuando yo más usé aquel servicio. Y fue en aquellos años cuando se empezaron a poner los primeros teléfonos en las casas del pueblo, que para conectarse con el exterior tenían igualmente que pasar por la centralita de la Santos. Según el número que le pedían enchufaba la clavija y ponía en contacto al que llamaba con el que recibía la llamada. Todo muy artesanal. 

La siguiente casa en que se ubicó la centralita de Telefonos fue la de Carmelo Gayangos, pero creo que yo no fui nunca allí porque ya teníamos teléfono en casa. 


Los bilbaínos de los setenta fueron los que más uso debieron de hacer de ella, de ahí que sea en esa casa donde la recuerde la familia de mi mujer. 

Lo curioso es que la centralita automática se acabara por ubicar justo al lado de la casa de la Santos como si los teléfonos aún tuvieran querencia por aquella manzana. 



A falta de alguna foto suya, sea pues este pequeño recorrido por la casas del pueblo que acogieron el viejo servicio telefónico mi mejor recuerdo y homenaje a la Santos y a su vieja y olvidada cantinela: ¡Haro, haro haro...!


--------------------------------------------------------------

Al día siguiente de publicar este post, Ramón Campins Yusta me envía la foto de una de aquellas placas de Teléfonos para completar mejor nuestro recuerdo. Con lectores y colaboradores así da gusto hacer este blog. Gracias, Ramón. 





jueves, 15 de marzo de 2012

112. VUELTA CICLISTA A ESPAÑA 1976



Sigo con el tema de las carreras, pero en este caso de rango muy superior. Es el caso que estaba el otro día en Poli tomando una cerveza con Carpo y Sergio, y ahora que llevo yo el pelo largo y Sergio corto, me acordé de que por algún lado tenía yo una foto en la que la longitud de nuestros pelos iban al revés. La busqué y vi que la hice un día de mayo o junio de 1976 en que subimos al Puerto de la Herrera a ver el paso de la Vuelta Ciclista a España.

Este el momento en que apareció por una de las curvas más duras del puerto, donde estábamos apostados, nuestro ídolo de entonces, Luis Ocaña, a la izquierda del grupillo y rodeado de los escaladores del equipo KAS:


En aquel día comprobamos que los ciclistas que no van en cabeza suelen subir el puerto con la ayuda del público:


...pero eso no es lo que más importa de esta foto; mi interés está en ver que en el grupo de amigos que fuimos a ver la carrera estaban también mi hermano Alberto y Emilio Aira, cigarrillo en boca, y con un  tipillo fino que seguro que añorará.




lunes, 5 de marzo de 2012

111. DOS VIEJAS CARRERAS



Hace unas pocas semanas encontré en el blog de Felipe un par de tesoros que no podía dejar de traer aquí: las fotos de la salida de dos carreras que organizamos a comienzos de los setenta en las fiestas de San Bartolomé de Oreca. Debió de ser por entonces cuando a mi padre se le ocurrió la idea de adelantar las fiestas de acción de gracias de septiembre, que coincidían con las de Haro, para aprovechar la concurrencia del turismo estival. Nos debió de decir a nosotros que organizásemos algo, y a mí, que siempre me han gustado más las carreras individuales que las competiciones de grupo, se me debió de ocurrir hacer una carrera de bicis y otra pedestre, ambas con evidentes tintes rurales, o en términos anglosajones, en modalidad de "cross".

El trazado de los circuitos fue también cosa de mi padre, y recuerdo que me sorprendió mucho la dureza de la carrera a pié y que no estuve muy de acuerdo con ella. Por eso seguramente sólo participé en la de bicis, como se puede comprobar en la foto de arriba (soy el primero por la izquierda). A mi derecha, según se mira, reconozco a Felipe, a Atín y Juan Ramón en el centro, a Ricardo Comunión y a Jesusín León a la derecha del todo. No fuimos muchos los que nos animamos a participar porque el trazado también era duro: se trataba de subir hasta las Llanas por el camino del Ea (que entonces no estaba ni mucho menos tan arregladito como ahora) cruzar hacia el Oeste por el largo camino que atraviesa las Llanas y volver a la línea de salida por el camino de Jembres. Mi hermano Ricardo suele contar que la llegada a meta del ganador, que si no recuerdo mal fue Juan Ramón, coincidió con la salida de la procesión de San Bartolomé y que el público no sabía a cual de las dos cosas atender, pero aunque algo de eso hubiera, supongo yo que serán cosas de su imaginación porque no creo que tardásemos tanto en dar esa vuelta como para que se olvidaran de nosotros. Yo recuerdo, sí, que se me salió la cadena en la subida a las laderas y me adelantaron todos, y que luego recuperé algún puesto gracias a algún que otro incidente similar de la competencia.


Si no recuerdo mal, el duro cross pedestre fue por la tarde y el circuito consistía en salir por el Camino de Cihuri hasta la casa del "Cojo", bajar al río y cruzarlo por el antiguo vado, para subir por entre el castillo y el frontón, cruzar la plaza, bajar por la chozna hasta el río, cruzarlo de nuevo a la altura de Viñas Viejas y llegar a meta en la caseta del caminero. Duro de narices. Así que ya podemos aplaudir el valor de todos a los que vemos en la línea de salida ¡incluídas ese par de chicas! A mi padre le veo la mar de contento por detrás, enmarcado por la puerta de la caseta. También entre el público se le ve al guarda, Minguez, a un hijo de Ugarriza, a Antonio, el hijo de la Rosario y el Chatillo, a los bilbaínos Fernando, Carmelo y Gerardo, éste último en posición de salida. A quien no veo es a quien tengo por ganador de aquella increíble carrera, es decir, a Andrés Salazar, aunque de mi memoria en asuntos de Anguciana mejor no fiarse mucho.

Qué cosa tan sencilla y bonita es una simple carrera y qué poco dados a organizarlas somos. Será que también tenemos que aprender del pasado.

(y volviendo al comienzo de esta entrada, muchas gracias a Felipe por guardarlas y publicarlas en su variopinto blog y por darme permiso para traerlas aquí; coincidí con él en el entierro de Carmelo Yusta, quien fuera también gran organizador de partidos pelota...; ay, siempre me digo...: qué necesitados estamos de organizadores, y de dar apoyo a los que organizan algo).