domingo, 15 de enero de 2012

107. FELIX

.

Desde Octubre sin poner nada en este blog. Ya lo siento. Yo pensaba que el hecho de ser concejal me iba a dar muchos más temas para traer aquí, pero resulta que es al revés: que para este tipo de escritura creo que va mejor la distancia. Sobre lo que ocurre en el Ayuntamiento, los mejores textos son sin duda los que escribe Marisa, la Secretaria. Me maravillo cada vez que los leo. Es de una fidelidad asombrosa con lo que se dice allí, y por si eso fuera poco, igual que los buenos fotógrafos nos saca a todos mucho mejor oradores o pensadores de lo que somos. No sé si con nosotros el pueblo está en buenas manos pero seguro que con Marisa está mucho mejor contado que con lo que pudiera escribir yo.

Puestos a pensar en temas para el blog se me cruzan siempre las necrológicas, esas tremendas noticias que todos los del pueblo estamos siempre prestos a darnos como si nos fuera la vida en ello (porque seguramente se nos va en ello). A finales de noviembre murió Tomás, el Litri, a quien recordaré siempre montado de pié en alguna de las yeguas que llevaban los carros con que íbamos en San Pedro a Haro. En diciembre murió Pablo Ballugera y asistí al funeral de despedida con la doble emoción del cariño hacia el viejo vecino y de la despedida definitiva de Félix, nuestro cura. Ayer sábado Carpo me contó que el viernes habían enterrado sucesivamente a la Lola, la mujer de Emiliano, y a Jose Antonio "Plin", quinto de mi hermano Ricardo (creo), y miembro de la cuadrilla de los Mismos. Pero hacer de este blog un obituario no ha sido nunca mi intención por mucho que las emociones de los recuerdos del pueblo tengan que ver con las emociones de las despedidas.

Durante estos tres meses que no he escrito nada he recibido, sin embargo, alguna carta muy interesante de los lectores que he estado tentado de publicar. Por ejemplo, la ejemplar carta del hijo de Pablo "Caín", nieto de la Petra, desde Torrejón de Ardoz, presentándose debidamente (lo que no es común en estos tiempos de internet) y prometiéndome fotos para el blog; la cariñosa felicitación de Luis Miguel Riaño, hijo de la Veguchi y sobrino de la Puri, que me da todos los datos de la foto del post anterior y que con mucho gusto introduciré en aquel; o el de un señor con apellido alemán casado con una descendiente de Roque Martínez que me da noticia, nada menos, de la posible hidalguía castellana de aquella familia. Al hilo de estas cartas y del éxito de ese programa de televisión titulado ESPAÑOLES POR EL MUNDO, se me ocurre que una manera de darle aire al blog este año podría ser la de contar cómo viven o cuanto añoran el pueblo los descendientes de Anguciana, sea en el grado que sea. Claro que para ello necesitaría su colaboración porque yo no tengo un equipo de televisión ni presupuesto para desplazarme. Pero con una carta, unas fotos viejas y alguna reciente, y unos pocos datos bien contados creo que ya me valdría. Pensároslo y animaros.

Con lo uno y lo otro, sobre lo que más me apetecería escribir estos días es sobre Félix, el cura que se nos ha ido del pueblo pero que, por suerte aún está por aquí y Dios quiera que por mucho tiempo. Esta misma tarde he cogido la motocicleta y me he ido a la Residencia del Seminario a hacerle una visita, pero ya en la puerta un cura compañero suyo de promoción me ha informado que todavía no se había instalado en ella. Esa es una buena noticia, porque quiere decir que todavía anda por ahí zascandileando y que estará bien de salud. Yo iba todo contento y con la sensación de gratitud de las muchas visitas que él le hizo a mi padre en sus últimos años de vida, pero tiempo habrá de hacérselas. También quería pedirle recuerdos y fotos, porque yo no tengo casi ninguna de él. La única que he encontrado en la carpeta de recuerdos de Anguciana es la que he puesto arriba ilustrando estas líneas. Debe de tener más de quince años, pero valga como presentación de todo lo que Félix representa.

En fin, como todavía es año nuevo y tiempo de buenos propósitos, voy a ver si consigo que no haya ningún mes sin al menos un recuerdo de Anguciana en este blog.
.
.