lunes, 28 de febrero de 2011

86. DOS FOTOS CURIOSAS

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Yo no soy nada aficionado a las fotos bonitas o fotos artísticas. Me interesa mucho más la foto como documento neutro. Pero claro está, con tantas que hace uno en estos tiempos, de vez en cuando se te escapa alguna pudiera tener eso que se llama "una mirada personal", una "intención pictorialista", un "collage", o como los críticos de arte los quieran llamar.

Poniendo un poco de orden en los cajones de fotos, encontré hace unos días estas dos imágenes del año 1987 tomadas en la plaza de Anguciana que me picaron en la nostalgia. La de arriba muestra la desaparecida portada de la casa de la Amelia y Justo (se cayó el pasado invierno al hacer la nueva plaza...), y junto a ella el morro azul de un cuatro latas, un coche prácticamente desaparecido también. El tercer fragmento del collage es un trozo de cartel electoral con la imagen de Adolfo Suárez.

La segunda de las fotos que llamó mi atención, muestra la destartalada valla que cerraba la plaza a la calle de detrás de la iglesia, justo en el solar donde se edificó luego la casa de cultura. Me debió de interesar, creo yo, el aire de ruina y de espontaneidad que le daba a la plaza. Un aire mucho más fresco que el que tiene ahora,  aplastada toda ella de granito y diseñitis.



Seguro que habrá quién se pregunte por qué pongo aquí estas cosas, pero ya veis, lo mismo que se te escapa una foto "artística" casi sin querer, se te puede escapar un post nostálgico sin venir a cuento.
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lunes, 14 de febrero de 2011

85. LA PRIMERA INDUSTRIALIZACION


En los dos extremos del pueblo saliendo hacia el Este, tanto en la calle Arriba o en la carretera, y en la misma posición, es decir, a mano derecha según se salía de Anguciana, había un par de grandes edificios en ruinas que llamaban poderosamente la atención. El primero de ellos, el de la calle Arriba, se demolió en los años sesenta para dejar su lugar a los dos primeros bloques de pisos con piscina que hizo Manolín Samaniego y lo he rescatado del olvido gracias a otra de las viejas fotos que me envió César Férnandez. Tengo el ligero recuerdo de que fue una fábrica de harinas, pero desparecido mi último gran informador sobre el pueblo (es decir, mi padre), poco o nada puedo ya decir de ella.


El otro edificio en ruinas similar al anterior en su posición respecto al pueblo, el de la carretera, ha llegado hasta nuestros días e incluso se ha visto rehabilitado con una nueva cubierta, pero en los años cincuenta tenía el mismo aspecto que el anterior, es decir, el de unos grandes muros de mampostería en ruina. No sé si tuvo un uso industrial o simplemente fue una gran bodega mucho más grande que todas las demás pues lo conocíamos por la "cueva quemada" y lo único que puedo contar de él es que en aquellos años de cuadrillas de gitanos que venían a la vendimia, lo usaban éstos para instalar su campamento. Como no tengo una foto antigua del mismo, he puesto una que hice el mes pasado, si bien la he dejado en blanco y negro para armonizar con la anterior.

Desde aquellos primeros impulsos industriales hasta la construcción del pabellón de fabricación de estufas, justo en el extremo opuesto del pueblo, pasaron unas cuantas décadas sin más actividad industrial que la de las pequeñas herrerías. Ahora Anguciana tiene hasta un polígono industrial ubicado también en su extremo oriental, es decir, el que marcaron aquellos edificios pioneros. Lo que pasa es que en los nuevos tiempos, las fábricas ya no se construyen en continuidad con el caserío. Ni en piedra, claro. Eso quedó para el recuerdo.
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