miércoles, 19 de octubre de 2011

106. DEL ALBUM DE IGNACIO MARTINEZ GOMEZ

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Felicia Martínez Alonso, hija de Ignacio Martínez Gómez, me envía siete fotos del álbum familiar como homenaje a su padre, y como agradecimiento a este blog, que según me confiesa, tanto le gustaba que se lo habían impreso en papel para que lo pudiera releer sin necesidad de ordenadores. Me dice que seguramente le hubiera gustado verlas aquí puestas en vida pero yo creo que no, que Ignacio era un hombre tan discreto, que casi mejor verle y recordarle ahora entre los que aún quedamos sabiendo que no le va a molestar.

Las he ordenado más o menos cronológicamente, excepto la de la cabecera de esta entrada que nos muestra la gran familia de Luis y Elena en los tiempos en que mi quinto Jesusín, en manos de un señor con boina que no sé identificar en la fila de en medio y a la derecha, no tendría más de tres años, es decir, en 1955 o 56 más o menos. Reconozco a casi todos sus hijos pero no sé identificar a los parientes mayores y pequeños que aparecen junto a ellos. Supongo que el señor de chaqueta clara que tiene en sus brazos a Felisín, el hijo más pequeño de la Elena, es Roque Martínez, padre de Luis, pero no lo puedo asegurar. Preciosa fotografía de ese concepto de FAMILIA EXTENSA del que hablé en la entrada 81.

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(A propósito de esta foto, recibo carta de Luis Miguel Riaño dándome todos sus pormenores, lo que gustosamente introduzco aquí:

"La foto fue tomada en el verano de 1956 en el noviciado de los Sagrados Corazones de San Miguel del Monte (Burgos), próximo a Miranda de Ebro, en los primeros votos de Carlos Martínez. Fuimos todos en el remolque con un tractor de Luis Martínez desde Anguciana.

De izquierda a derecha y empezando por arriba:
Mimí Martínez, Mari Tere Samaniego, Miguel Angel Martínez, Luis Martínez, Carlos Martínez, Elena Gómez, ¿Prudencio?, Jose Ignacio Martínez y... desconocido (yo creo que es Justo).

Debajo Segundo Gómez con Félix Martínez, Felicias Díez, ¿Vega? Roque Martínez con Jesús Martínez, y Mercedes Olarte.

En el suelo: José Daniel Riaño, Inmaculada Riaño, Pili Triana, Mariano Triana, Luis Miguel Riaño y Pedro Luis Martínez.

Nota: Segundo Gómez y Felicias Díez eran abuelos de Carlos Martínez (padres de la Elena), que tenían la tienda enfrente de la plaza de la fuente. Luego la tienda fue de su hija Purificación Gómez).

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En las dos fotos siguientes tenemos a Ignacio ya con "el buzo" puesto, esa prenda laboral que como vemos ahora, le acompañó desde muy pequeño: desde los días del carro, a los de su primer tractor MASSEY FERGUSON, incluidos los días de fiesta -como se demuestra en la foto en el ruedo de la plaza de toros de Haro el día de las vaquillas de San Pedro, junto a Beni y... ay, no sé decir quien es el de la izquierda, pero me suena, me suena...



La foto de la amistad juvenil con Antonio Mendoza que sigue a continuación nos lleva a un punto del parque infantil en el que curiosamente se han hecho muchas fotos, porque ya va saliendo aquí varias veces.


A mi, sin embargo, me llega mucho más esta otra foto tomada en la amplia "acera al revés" (o sea, más baja que la calzada) que había en lo que en la (entrada n 15) llamé el "salón urbano" de Anguciana, es decir, en la trasera de la tapia de mi casa. Los amigos, Ignacio y Antonio, con traje y corbata, y ellas, Carmina y la Conchi, bien guapas y entalladas en sus abrigos blancos, seguramente a la salida de misa del convento (Carmina parece que lleva un misal bajo el brazo), nos ofrecen una imagen feliz y entrañable del pueblo y de la época.


Como también nos la reitera esta otra foto familiar saliendo de la vieja plaza del pueblo con el kiosko al fondo, en la que Ignacio está flanqueado por su mujer Carmina (también con el misal en la mano / se ve que le gustaba) y su hermana Marisa, y en la que Antonio Mendoza aparece de nuevo, esta vez por detrás.


Y como cierre de este pequeño álbum homenaje, Felicia me envía una foto en la que le vemos vendimiando con Julio, embutido también en su tradicional buzo, ya no con tirantes sino cerrado de arriba, y con su sempiterna sonrisa. Una foto que nos lleva a pensar que la vendimia de este otoño será la primera que se pierda en su vida, pero que hará que le recordemos para siempre entre las mejores cepas del pueblo.

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sábado, 10 de septiembre de 2011

105. GRUPO DE TEATRO EN 1925

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Ya iba siendo hora de volver a dedicar algún pedacito de mi tiempo a Anguciana. Al irme tan lejos este verano, nada menos que a Oregón, las perspectivas se me han ensanchado tanto que cuesta centrarse de nuevo en algo tan pequeño como mi pueblo. Pero como dicen los sabios, todo el mundo puede que esté metido en un grano de arena, así que no por ir más lejos se vuelve sabiendo más, y es a veces la mirada sobre lo más cercano lo que de verdad ensancha las perspectivas. 

Aunque lo más difícil  suele ser empezar,  esta vez no me ha costado mucho porque a comienzos del verano Mari Santos Yusta me dejó escanear una foto preciosa de un grupo de gentes de Anguciana que debió de juntarse para hacer teatro en el pueblo, y la tenía yo por ahí guardada. Me dijo que la foto es de 1925. 

Yo hubiera reconocido solo a tres personas, a Mercedes Izquierdo y  Lola Mendoza, ambas en torno al señor mayor de la foto, y a Elena la de Luis, por el increíble parecido con la mirada de sus hijos. Pero en el anverso de la copia alguien había escrito unos cuantos nombres más que paso a enumerar. 

De los nueve de la fila de arriba sólo venían cuatro. Empezando por la izquierda, la primera es Paca Ruiz y a continuación, Martín. La quinta chica dicen que es Beatriz, y la séptima, Hilaria.

De la fila de enmedio están reconocidos todos. De izquierda a derecha, Mercedes Izquierdo, el señor Maguregui, Lola Mendoza, el veterinario (de entonces), y una tal Luisa.

Y los cuatro jóvenes o niños de abajo son: Santos Yusta, Ricardo, la Elena y Pepe León. 

Y ya que menciono el verano y a la Elena, también siento decir que de vuelta al pueblo a finales de agosto, recibí la mala noticia de la muerte de dos vecinos de toda la vida, Ignacio Martínez, hijo precisamente de Elena y Luis, y  Angelines, la hija de la Gertrudis, dos personas que en algún momento de su vida tuvieron alguna vinculación con mi casa cuando yo era niño por lo que los tenía en gran afecto. A ver si con suerte encuentro alguna foto de ellos durante este invierno para que su recuerdo y la parte de pueblo que fueron y vivieron queden para siempre en este blog. 
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miércoles, 13 de julio de 2011

104. DEL ALBUM DE MIGUEL SOJO

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Héctor Sojo, hijo de Miguel, me envía desde Vitoria una pequeña remesa de fotos de recuerdos de su padre cuando tendría la edad que debe tener él ahora. La mirada de quien no había nacido entonces se cruza con la mirada de quienes vemos esas fotos como si se removiera nuestra memoria, haciendo como que el tiempo sea una ilusión frente al mayor valor del ser de todas las cosas, de todas las personas y de todos los momentos de la vida. Lo he dicho otras veces y no me importa repetirlo: no es nostalgia lo que busco colocando aquí poniendo fotos y pensamientos, sino profundidad en la mirada y refugio ante el devenir. El pueblo se nos escapa día a día, se nos vulgariza. En breve, la carretera de entrada a Anguciana va a perder (está perdiendo) todas las huellas de su pasado, todos los detalles e imperfecciones construidos poco a poco por el tiempo, y se va a convertir en una anodina calle del extrarradio de cualquier ciudad con bordillos de hormigón industriales y pasos de cebra elevados, diseño de ingeniero. Cada obra así concebida es un paso más en la pérdida de identidad, un peldaño hacia la entropía. De ahí el valor de cada foto del pueblo, de cada personaje.

No me extiendo más en mis pensamientos que es verano y lo importante hoy son las fotos de Miguel Sojo. Abre este post una imagen en las que vemos a Miguel Sojo con Santiago Ezcurra y Oscar en la carretera delante del cauce y del convento; y continúa  aquí abajo con otro trío ante la Vega de Haro, en el que Miguel posa con Raúl y con Enrique, aquel empleado que tenía "Escolar" en su casa de Haro y que nos dejaba guardar las bicis en el portal cuando íbamos a esa "gran ciudad" y temíamos que nos las quitasen.


Una foto de baño en el río no puede faltar. Es fácil adivinar que está hecha en el pozo de la Mina (o  Taranco), y seguro que al verla, Héctor o sus amigos se escaparán algún día de la piscina para ver si todavía es posible bañarse así en el río.


Las tres siguientes son fotos con chicas. Llama la atención lo guapas que se les ve a todas, la alegría de los grupos, de la excursión en el campo, del ligoteo juvenil. Y esa barandilla del puente que es todo un poema en piedra, un banco infinito y hasta un viejo afilador de hoces. Y qué bonito el grupo de padre con la candaja de leche y tres niños detrás. Y más niños también al fondo.


Aquí las dos fotos de grupos en el que a pesar de la calidad de aquellos positivos os reconoceréis perfectamente.



También me manda Héctor una foto de su abuelo cuando era el orgullo de Anguciana jugando a mano más allá del frontón del pueblo. Es la misma foto que puso Quilín en la página 75 de su libro, datada igualmente en 1935 pero con un poco mejor calidad. Pepe Sojo es el primero por la derecha y a poco que se amplíe la imagen puede apreciarse lo cachas que estaba, o incluso pueden apreciarse los rasgos y la pose que aún reconocemos en sus hijos y seguramente en sus nietos. 



En los últimos meses me impuse atender este blog con puntualidad semanal como si fuera un periódico, pero una vez más aprovecho el verano para irme a tierras lejanas, así que ya siento que los que se han acostumbrado igualmente a abrirlo con periodicidad no vayan a encontrar nada nuevo hasta septiembre u octubre por lo menos. Aunque, quién sabe. Lo mismo en Oregón (Estados Unidos) me pasa como con la cucaña de los pueblos de Alemania del verano pasado: que me recuerda a algo de mi pueblo, y que si tengo un ordenador a mano lo cuento aquí. Feliz verano.
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martes, 5 de julio de 2011

103. CARMELO YUSTA.

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Bueno, pues ya tengo aquí, gracias a Raúl Jiménez, hijo de la Paqui, cuatro fotos de Carmelo Yusta, el hombre más viejo del pueblo hoy, el "rey" de Anguciana. Cuando conté que me gustaría hacerle un pequeño homenaje poniendo alguna foto suya,  me envió rápidamente la última que pongo hoy aquí, pero no me parecía suficiente y le pedí alguna más antigua. Pues bien, Raúl me ha enviado tres fotos que me parecen estupendas: la primera con su mujer, Mercedes, en una de esas fotos tan habituales de novios que solían decorar los comedores de las casas.

 La segunda con familiares de uno y otro lado muy conocidos. Como me dice Raúl, el señor mayor es su bisabuelo Félix, padre de Mercedes, y arriba a la derecha está su madre, Paqui, y en torno al bisabuelo, Marisa y Carmelín, de novios. A la única que no reconoce Raúl es a la chica de arriba a la izquierda.


Y la tercera, una de esas entrañables fotos que nos hacemos los hermanos cuando después de muchos años nos volvemos a juntar en alguna ocasión especial: aquí los Yustas:


Muy bonitas fotos las tres, pero de todos modos sólo es en la cuarta en la que se le ve en su condición de rey, sonriendo a su biznieto desde la inconmesurable altura de toda una vida y más de noventa y dos años.


Que tu reinado sea largo y fecundo, Carmelo, y que alguna que otra vez te dejes caer por el pueblo durante el mismo para poder saludarte muchas veces más.
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domingo, 26 de junio de 2011

102. QUILÍN

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Muchas veces un pequeño incidente sin importancia nos predispone favorable o desfavorablemente hacia alguna persona. Luego pasan los años sin encontrarnos de nuevo con esa persona y el prejuicio formado en aquel incidente se consolida hasta tal punto, que mucho tiene que pasar para que uno cambie. Bueno, pues en mi caso, eso me acaba de pasar con una persona en concreto: Ezequiel García, el hijo de Manolo García y la Dolores, ya no será nunca más para mí aquel tipo antipático que protagonizó una anécdota que ahora pasaré a contar. Desde ahora será el hombre que hizo realidad algo que yo hubiera querido que hiciera mi padre: escribir en la vejez sus recuerdos de Anguciana.

Pero voy con la anécdota para que os riáis un poco. Tendría yo unos catorce o quince años, es decir esa edad en la que uno empieza a tener su orgullo de hombrecito, y estaba sentado en un banco del frontón viendo un reñido partido de paleta entre cuatro hombres mayores. Debían de faltar pocos tantos para el desenlace cuando uno de esos jugadores de paleta, concretamente Ezequiel García, vino hacia nosotros, se dirigió a mí, y con una chulería a la que yo no estaba acostumbrado me dijo “oye chaval, toma un duro y vete a Perjuicios a por un porrón de cerveza con gaseosa”. Sin ni “por favor” ni derecho a réplica. Fuera porque me estaba gustando el partido y me hubiera apetecido ver quien ganaba; fuera por la sorpresa de que me mandaran algo de esa manera; o fuera porque yo no he sido muy dado a contestaciones rápidas y negativas cortantes, el caso es que fui a por el porrón y me quedé con la humillación y sin ver el final del partido de palas. Pero me quedé para siempre, eso también, con una inquina especial hacia ese tipo chuleta con el que no creo haber cruzado más palabra en mi vida, ni falta que me hacía. Por supuesto que he oído hablar mucho de él, pero para mí siempre era el de “toma un duro chaval...”

Bien, pues mira por donde, el mismo Ezequiel es ahora quien nos regala un aluvión de recuerdos del pueblo, llenos de gracia, detalles y nombres semiolvidados y no me queda otro remedio que hacer justicia: pongo en un plato de la balanza aquel incidente, y pongo en el otro su librito ANGUCIANA, MI PUEBLO, y como decía, de ahora en adelante Ezequiel García ya será para siempre otra persona, será alguien familiar y entrañable, será Quilín, vaya, un apodo que ya conocía, pero que no hubiera empleado con alguien con quien no tenía la suficiente confianza o cariño.

Del libro no puedo decir gran cosa porque en realidad no lo he leído... sino que lo he devorado. El mismo día que lo compré me senté a leerlo en un sillón y no me levanté hasta que llegué a su última página. Me dio la sensación de que estaba todo un poco embarullado, pero yo tenía tanta hambre que me daba igual: todo para dentro. De todos modos, eso sí, subrayé las cosas que más me interesaban para poder hacer referencia a ellas de ahora en adelante. Hay todavía muchas, muchas cosas por contar. Como decía Tony Judt en un libro que he estado leyendo esta misma tarde (El refugio de la memoria, ed Taurus), “tenemos una gran deuda con el pasado”, y “recordar" no es sólo un placer sino un deber.

No podría acabar esta nota sobre el libro de Ezequiel sin hacer una mención a lo que me ha parecido más extraordinario en él: sus dibujillos. Como profesor de dibujo que soy no dejo de lamentar el daño que se hace a los niños en las Escuelas e Institutos castrando la natural alegría y expresividad que todos los niños del mundo tienen cuando se les da una caja de lápices de colores. Que a los ochenta años haya recuperado Quilín ese desprejuicio infantil hacia el dibujo y que lo haya utilizado para ilustrar sus recuerdos me parece digno de todo elogio. Con su permiso, estoy seguro de que utilizaré más de uno para ilustrar algún que otro recuerdo.

Enhorabuena pues a Quilín por el libro y felicidades a todo el pueblo por tener un documento así.

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Adenda del 13 de julio del 2011: Mi hermano Ricardo me cuenta un recuerdo anterior a esa anécdota del frontón que me unió tanto tiempo y tan negativamente a Quilín, y que va justamente en sentido contrario. Me cuenta mi hermano que siendo yo muy niño tenía una bicicleta de ruedas sin neumáticos (que puede verse en la última foto del post 43) con la que daba vueltas y vueltas a la plaza. Pues bien, cuando Quilín pasaba por la plaza camino de las escuelas donde debía de dar clases particulares de química en verano, solía quedarse siempre mirándome con admiración y cariño. Qué chaval tan majo, -supone que diría.

Y qué bueno es que un recuerdo lleve a otro, que una historia lleve a otra o que un punto distinto nuevo nos cuente su versión, para que veamos lo múltiple y rica que es la realidad en que vivimos y nos evite caer en la tentación de la simpleza. 
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martes, 21 de junio de 2011

101. LA POLLA

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No se me asusten Vds, que no va de porno. A poco que uno curiosee en las innumerable páginas eróticas que nos ofrece internet ya se habrá dado cuenta de que la palabra "polla" le lleva en estos momentos una ventaja tremenda a las más recatada "pene" o a la más cachonda "pisha", acercándonos así a la terminología anglosajona en la que el miembro sexual masculino se llama "cock", o sea, "gallo". Los expertos en machismo del lenguaje y terminología de la igualdad de géneros ya nos explicarán por qué nuestro miembro va popularmente en femenino mientras que el de ellas va en masculino, pero ese no es el asunto aquí.

Lo de echar a suertes a ver a quien "le tocaba la polla" (y no me hagan risas de nuevo con el juego de palabras) tenía que ver con un rito que me recordó mi hermana Mercedes ayer mismo en Anguciana. Poco antes de San Juan, fiesta que celebraban mayormente los chiquillos y mozos del pueblo con meriendas y bebidas en el Soto, se echaba a suertes algunos aspectos de la organización, como por ejemplo, quien se iba a encargar de hacer el chocolate, y el mecanismo elegido era tan simple como repartir cartas entre los asistentes y ver a quién le salía el as de oros, carta popularmente conocida en nuestro pueblo como "la polla". Aunque mi recuerdo sea bastante borroso, aún estoy viendo a la Ezequiela, aquella criada de origen burgalés que tuvieron mis padres, hermana de Justo Sáez por más señas, ...aún estoy viendo a la Ezequiela, digo, rodeada de chiquillos y de algunas de sus madres en la gran mesa redonda de nuestro jardín echando las cartas a ver a quien de ellos le tocaba la polla por San Juan.

Que el as de oros sea como un sol y que justo en estos días, el gran astro esté en lo más alto del cielo achicharrándonos con sus calurosos rayos, igual no es más que una casualidad pero es bonito pensar que una cosa tenga que ver con la otra. Y el que quiera encima conectarlo con los significados y sugerencias de la simpática denominación de esa carta de la baraja, tiene todas las posibilidades del mundo para hacer chistes.
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INDICE DE LOS NUMEROS 51 AL 100

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51. EL DERRIBO DE LAS ESCUELAS
52. INVIERNO DEL 71. Fotos de la plaza vacía y desolada después de la tala de los plátanos y el derribo de las Escuelas y del kiosko.
53. VALE Y CAPITA. Sentados junto a Poli en invierno del 71.
54. LA NUEVA PLAZA. Es decir, la de 1972 al 2009 con mención especial de su fuentecita.
55. GALERIA DE PERSONAJES. Con fotos de Manolo García, Visairas y Severino.
56.  MARQUETA. Semblanza sin fotos del primer "coche de línea".
57. MERCEDES IZQUIERDO. Pequeño homenaje a aquella alegre mujer amiga de mi tía con una gran foto de la Escuela en la puerta de mi casa.
58. JULITO ALONSO, EL "TRAMPAS". Continúo con la semblanza de personajes del pueblo gracias a las colaboraciones de los lectores del blog.
59. LAS FARMACIAS Y LOS TRANSFORMADORES ELECTRICOS. Misterios e historias de la casa de Joaquín Angulo (y antes, de Severo García).
60. LAS TRES PELUQUERIAS. Fotos de las casas donde estuvieron y alguna historia de sus tres peluqueros.
61. OTRA IDEA DE PUEBLO. Con fotos de las tumbas y nichos del cementerio.
62. LA TRILLADORA Dos fotos de Elvira Diez del Corral.
63. DEL ALBUM DE ELVIRA DIEZ DEL CORRAL GARCIA. Donde comienzo a colocar selecciones de fotos de los lectores y colaboradores del blog.
64. MAS GRUPOS DE LA ESCUELA. Un tipo de foto con la que se podría hacer una colección por sí misma. Esta vez ante el arco recién desaparecido de una de las casas más antiguas del pueblo.
65. FOTOS DEL ALBUM DE MIGUEL ANGEL MARCOTEGUI.
66. EL CERRO ANGUCIANA, COSTA RICA.  Uno de esos descubrimientos que nos hace Google.
67. DOS ESTAMPAS DE LA VIEJA PLAZA.  A medida que el presente se hace más áspero, el pasado va ganando en virtud.
68. LA BIBLIOTECA.Un aviso de Germán nos devuelve la memoria de un lugar muy curioso en medio del pueblo.
69. EL MOLINO. Este otro singular edificio del pueblo lo tenemos tan a la vista como olvidado.
70. LA CUCAÑA. Evocación desde muy lejos de un juego y una tradición: el mayo.
71. EL VENAJO. El lugar perdido del viejo lavadero, del que ya no queda ni el nombre.
72. LA POSADA. Otra institución de la vida antigua del pueblo recordada a través de unas fotos de 1979 y de los últimos recuerdos de mi padre.
73. LOS BILBAINOS. Reconocimiento del papel de los veraneantes en la vida moderna del pueblo con la ilustración de su casa más emblemática: villa San Ignacio.
74. DEL ALBUM DE MAITE YUSTA. Tercera gran colaboración con este blog a través del envío de fotos de extraordinario interés humano.
75. EL WHISKY CLUB Y LOS PERIODISTAS. Un recorte de periódico de los años setenta con el reportaje sobre el "escándalo" del puti club.
76. RECUERDOS CRUZADOS. Hallazgo y enlaces a blogs hechos por frailes que pasaron por Anguciana.
77. MI PADRE. Emotivo recuerdo a mi padre en el mismo día de su muerte.
78. LA COFRADIA DE LA VERACRUZ. Recuerdo de una sencilla institución de otros tiempos que eché en falta en el entierro de mi padre.
79. 75.000 PESETAS DE LAS DE ANTES. Transcripción de una página manuscrita de mi padre para el cura D. Félix con la historia de la donación a la ermita del antiguo boticario.
80. EL PUEBLO Y LOS NIÑOS. De los pueblos como paraísos de la infancia: de la humanidad en general, y de cada uno de los que amamos a Anguciana en particular.
81. EL PUEBLO Y LA FAMILIA. Donde se evoca la relación entre la aldea y la "familia extensa" y se usan por segunda vez como ilustración las estupendas fotos que me iba mandando César Fernández.
82. CON VUELTA. Donde me hago eco de una vieja foto de la familia Mendoza enviada por Quilín a La Rioja.
83. DEL ALBUM DE CESAR FERNANDEZ. Por fin le dedico un post entero a las fotos de este gran colaborador del blog.
84. PERSONAJES Y LUGARES. Semblanza de Ascensión y de sus dominios. Con fotos, una vez más, de la colección de su nieto César.
85. LA PRIMERA INDUSTRIALIZACION. Con viejas y nuevas fotos de la Cueva Quemada y la Fábrica de Harinas.
86. DOS FOTOS CURIOSAS. Un par de ejercicios artísticos míos con la cámara, de hace unos años.
87. EL CHINO. Aunque nunca me han gustado las notas necrológicas, pero no me pude resistir a escribir una semblanza cariñosa en la muerte de este amigo.
88. PAULA LEON GOMEZ. Un seguidor del blog me envía fotos y recuerdos de una mujer que sin ser del pueblo lo quiso como suyo.
89. DEL ALBUM DEL CHINO. Un hermano del Chino se hizo eco rápidamente de lo que escribí tras su muerte y nos mandó su álbum de fotos.
90. UN POCO DE TEORIA. Una cita de Delibes y dos de Mumford para consolidar la idea de los pueblos.
91. UN POCO DE POLITICA. Reflexionando un poco acerca de ese tema que heredamos casi tabú y sobre el que cuarenta años después todavía tenemos tantos prejuicios.
92. CAMBIO DE AIRES. De la reflexión a la acción. Si hay que hacer caer tabús y superar prejuicios, lo mejor es no quedarse en las palabras.
93. SAN PEDRO MARTIR DE VERONA. Recuerdo de nuestro santo patrón e improvisada partitura de su himno.
94. PROGRAMA ELECTORAL. Donde dejo de evocar el pasado y empiezo a pensar por primera vez en este blog en el futuro de Anguciana. Con unadivertido fotomontaje de nuestra candidatura.
95. LA REINA. Homenaje a la mujer más vieja del pueblo. Y cuando digo vieja, digo vieja, con todos sus honores, y los eufemismos que se los queden en la ciudad.
96. ARCHIVOS DOCUMENTALES Y FOTOGRAFICOS. Del valor de la memoria y de las fotos remitidas por cinco personas de Anguciana al archivo abierto de la Comunidad Autónoma.
97. JORGE LOYO. Reflexión sobre el futuro de este blog habida cuenta de mi participación en el ayuntamiento en el momento de la felicitación de cortesía al nuevo alcalde.
98. PRINCIPE AUN. Buscando al rey del pueblo, dimos con el príncipe. Y se llama Guillermo, como el de Inglaterra.
99.  LAS FUENTES. Repaso a la memoria y al estado actual de las cinco fuentes más cercanas al pueblo.
100. MÚSICA PARA CELEBRARLO. Pues eso mismo, que llegar a cien post no es moco de pavo. Y de invitados especiales, el grupo de música follk de los años ochenta RIO OJA.
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martes, 14 de junio de 2011

100. MUSICA PARA CELEBRARLO

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Andaba yo buscando algún tema o motivo para celebrar el haber llegado a los 100 artículos sobre Anguciana,  y no daba con el asunto, cuando hace unos días me llegó un mail de Alfredo Rodríguez ofreciéndome para este blog cuatro fotos de su paso por nuestro pueblo en el año 1981 para hacerse una foto promocional de un Grupo de música folk llamado RIO OJA en el que él participó como violinista.  No me lo pensé dos veces: como fiesta y música siempre van de la mano, qué mejor que la de un amigo.

Alfredo Rodríguez es ahora profesor de violín en el Conservatorio Profesional de Música de La Rioja, pero nuestra amistad viene de cuando compartí atril con él en la Orquesta Sinfónica de La Rioja. Luego me invitó a tocar una vez con la joven Orquesta del Conservatorio de Calahorra, de la que fue director, y su inquietud musical no sólo le llevó a participar en grupos autóctonos como Rio Oja a comienzos de los ochenta, sino que también ha tocado con grupos de música irlandesa como pude ver y disfrutar en cierta ocasión en un pub de Logroño. Su último proyecto ilusionante es la dirección del  Coro de la Universidad de La Rioja, en el que le deseo todo el éxito del mundo.

No sé muy bien las razones de por qué escogerían nuestro pueblo para hacerse las fotos de su cartel publicitario, pero lo que es cierto es que el rincón que eligieron es uno de los más entrañables de Anguciana. Además de la foto que eligieron para el cartel, Alfredo me manda otras tres más de aquella sesión: una, muy rústica, en el trozo de tapia que seguía hacia el venajo; otra en uno de los bancos de hormigón que se pusieron en el parquecito en sustitución de aquellos primitivos de tablones de madera sobre pies de hormigón; y una tercera en el interior del refugio donde compartieron sus canciones con algunos vecinos ya desaparecidos, como por ejemplo, arriba a la izquierda Luis Salazar "Malán".





Cuatro fotos como cuatro canciones que yo también comparto con todos los amantes de Anguciana y con las que celebro haber llegado al número 100 de este blog.

Mil gracias, Alfredo.
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lunes, 6 de junio de 2011

99. LAS FUENTES

Es un tópico decir que donde hay agua hay vida y que los pueblos se construyeron allí donde había agua. Pero desde que el agua va por cañerías se nos ha olvidado que los puntos más sagrados de un pueblo son las fuentes. Y así, tan solo unos años después de que se construyera en Anguciana la red de distribución de agua a las casas, la fuente central del pueblo desapareció para siempre  cuando se hormigonaron las calles y se remodeló la plaza ahora llamada de D. Julián Cantera. Bueno, para siempre... no sé, porque según me ha contado Arturo Salazar, la fuente no fue demolida del todo y aún sigue ahí enterrada y en su sitio debajo del hormigón, por lo que...,  lo mismo algún día podría recuperarse.

De esa fuente central del pueblo ya he puesto en este blog todas las fotografías que han pasado por mis manos y seguiré poniendo si me llegan nuevas. Hace poco, alguien que está haciendo un estudio de las fuentes antiguas de los pueblos de La Rioja me pidió incluso permiso para utilizar la que saqué de nuestro archivo familiar

La segunda gran fuente del pueblo era la Fuente de la Torre, situada bajo la tapia del convento, en la parte exterior del camino y hacia la mitad del actual campo de fútbol. 


También desapareció una década después cuando se empezó a rellenar de escombros toda la zona inundable de detrás del frontón. De aquella fuente no tengo ni una sola foto ni de lejos,  y me encantaría poder encontrar alguna. Lo más que tengo es un par de fotos del año 1973 del momento en que desaparecía bajo los nuevos rellenos, una hecha desde las almenas del  castillo y otra a ras de tierra en que se ve al entonces concejal Joaquín Angulo dando órdenes a la pala que extendía los escombros y la piedra.



La fuente de la torre no era tan importante como la central del pueblo y según decía la gente con cierto desprecio, su agua provenía de una filtración del cauce, porque cuando se cortaba éste para limpiarlo, dejaba de manar. En todo caso era una fuente muy querida por todos los que jugábamos al frontón porque era allí donde primero íbamos a calmar la sed. Como la obra que acabó con ella fue un relleno, es posible que también sigan en sus sitio el murete y sus tres caños, por lo que en alguna remodelación de la zona deportiva se podría pensar en reconstruirla.

La tercera fuente del pueblo es un pequeño manantío de la Loma cercano a la ermita, razón por la cual se la conoce como la Fuente de la Virgen. Hice mención a ella y se la podía ver al fondo de la última foto del post titulado DEPORTES DE INVIERNO.

Hace unas semanas fui a verla y me la encontré encajonada entre unas vallas de mallazo y adelantada respecto al ribazo por donde nos tirábamos en trineo, ribazo que se ha vaciado completamente para convertirlo en solar.


También se veía por detrás de la fuente un pequeño depósito de hormigón que según me contó Jesús Mari fue construido en tiempos de la vaquería del malogrado Luisito Salazar. No sé qué planes hay de construcción en ese solar, pero es obvio que la restauración de la fuente y de su entorno debe formar parte de ellos.

El cuarto manantío del pueblo estaba hace años bastante lejos del casco urbano pero con la construcción de Oreca, prácticamente está ya a un paso del mismo. Me refiero, como muchos se habrán imaginado, a la famosa Fuente del Nudo que mana en una de las laderas del río Ea (o Lea, como dicen algunos). Como no hace mucho unas palas limpiaron el cauce del río pensamos que también habría desaparecido pero cuál no sería la sorpresa de Jesús Mari y la mía cuando vimos que algún anónimo acólito de tan sagrado lugar había reconstruido unos humildes peldaños para bajar hasta el pequeño tubito de la fuente y que junto a ella, se seguía con la costumbre de hacer un nudo con los juncos o hierbas después de beber su agua. Creo que está en término de Haro, pero eso no es disculpa para descuidarla. Mi más sincera felicitación por tanto a quien la ha rescatado del paso de las palas.



De la quinta y última fuente, la de la Rana, situada al final de la bodegas, poco o nada sé. No la recuerdo como un antiguo manantío y más tiendo a pensar que fue un pequeño hito que se puso allí en la época de alcaldía del Ché o Carjosán. En todo caso estaba muy bien como final de las bodegas y es una pena que ahora haya desaparecido completamente. Tan sólo un cabo de una tubería negra de la red anuncia su antigua posición y su carácter artificial .


He podido saber que el agua municipal escasea en Oreca durante el verano y que el futuro pasa por abastecernos de una red general de todo el valle del Oja. Se me ocurre pensar que si el primer desarrollismo se olvidó de las humildes fuentes que dieron vida al pueblo, no estaría nada mal que en esta segunda etapa de renovación del abastecimiento de aguas nos acordáramos un poco de ellas. Pues aunque dentro de poco vamos a poder beber aguas entubadas directamente desde el  San Lorenzo, es injusto olvidar que Anguciana nació y vivió durante muchos siglos de las aguas de sus pequeñas fuentes. 

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Addenda de julio del 2011: De tiroleses por el pueblo me informan que, efectivamente, en el lugar de la fuente de la rana hubo un pequeño manantío procedente de la Loma y que esa fuente se llamaba de LA LEGAÑA.
También me cuentan que bajo el camino de Cihuri había otro manantío importante al que llamaban la fuente de Sojo porque debía de salir donde esta familia tenía alguna huerta. Tan importante era ese manantío, me dicen, que se le puso una bomba para subir agua al bloque de Urcullu cuando la vieja tubería a Oreca por el puente no daba suficiente caudal en verano.
Así mismo, por carta me dicen que me he dejado la fuente del Soto, la más importante en cantidad de agua de todas. Como yo la conocí después de la captación para el depósito me hubiera gustado saber como era antes de ello, y los mismos compañeros de tirolés me dijeron que el manantío estaba en la parte de abajo de las mesas pero que no recuerdan que tuviera caños construcción alguna.
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martes, 31 de mayo de 2011

98. PRINCIPE AÚN

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Hace unos días, pasando por el puente, nos encontramos a Guillermo en bicicleta y le paré para hacerle una foto porque algunos me habían dicho que era el hombre más viejo de Anguciana. Guillermo tiene 84 años y se le puede ver cavando a diario en su huerta de la carretera o al manillar de su empresa de transportes, como él dice. Pero aunque sea el hombre más viejo del pueblo viviendo en Anguciana, aún no es el rey porque según me dijeron luego en el bar, ese honorable título le corresponde a Carmelo Yusta, con 92 años.

A Carmelo Yusta le he mencionado un par de veces en este blog, la primera con motivo de su excelente trabajo de organización de partidos de pelota en los años sesenta, y la segunda (v álbum de Maite Yusta) con motivo de la visita familiar del Gobernador Civil al Soto invitado por él mismo, pero aún no he dado con ninguna foto suya. A ver si pronto arreglo ese fallo pues no lo tengo lejos de mi casa en Logroño.

Cuando hace unos meses mi padre se moría en el Hospital de Logroño, Carmelo Yusta pasó por su habitación a verle, y yo sentí mucho no haber coincidido con ellos dos en tan hermoso momento. Siempre le estaré muy agradecido por ello. De todos modos,  y tras saber el dato que me dieron el otro día en el bar, creo que a partir de ahora le voy a recordar como el hombre que heredó su título.
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martes, 24 de mayo de 2011

97. JORGE LOYO

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Estábamos ayer en las bodegas de Anguciana unos cuantos amigos analizando un poco los recientes resultados electorales y pensando en cómo hacer las cosas de ahora en adelante, cuando nuestra compañera de candidatura Elisa Agüero, que no ha conseguido ser elegida concejala, me propuso abrir otro blog distinto a este para contar con sencillez y amenidad los avatares de la vida municipal o para ir dejando seña de nuestras propuestas, mociones, apoyos, críticas o ideas para Anguciana.

Como de buenas a primeras no supe muy bien qué contestarle, la cuestión se me quedó dando vueltas en la cabeza, y hasta diría que ha llegado a robarme algunos minutillos de sueño (no muchos, por suerte). Pero como suele ser habitual en mí últimamente, con el fresco del alba me he puesto a dar con la respuesta.

Mi interés por Anguciana no tiene nada que ver con aplicar o hacer allí la política caínita que se hace en la capital o en el resto del país. Para eso me hubiera quedado en Logroño, donde a lo largo de los años de mi vida me han llegado a tentar con encabezar una candidatura para la alcaldía de la capital, ir en las listas de diputado al Parlamento, o incluso ser Consejero de Urbanismo del Gobierno de la Rioja sin tener que pasar por las urnas. No, la política de los partidos tal y como se ha construido en nuestra reciente democracia no me interesa lo más mínimo. Y si digo que no me interesa, no es porque sea mala en sí (que también) , sino porque tal y como la cuentan los periódicos y la televisión se ha vuelto para mí (y por lo visto estos días para mucha otra gente que ha salido a la calle a decirlo) completamente abominable. Las cosas no sólo son lo que son, sino que se configuran según como se cuentan. Y de momento, lo que me interesa de la vida pública no es cambiarla (eso es imposible para un solo individuo) sino contarla de otra manera. Contarla de un modo radicalmente distinto de como lo hacen los periódicos y la televisión.

Desencantado de la teoría y práctica de la arquitectura  de nuestro tiempo y decepcionado por las zancadillas o la esterilidad de la crítica argumentada a nuestra forma actual de hacer ciudad, hace tres años me puse a escribir aquí cosas del pueblo de mi infancia buscando al mismo tiempo el modelo perdido de una forma de habitar en el mundo y una forma de contar las cosas, que según voy dándome cuenta, tiene que ver más con el pensamiento fatalista del destino que con la cantinela de que somos libres de elegir.

Que haya aceptado ir en la candidatura de Jesús Mari y que ahora sea concejal de Anguciana no quiere decir que me haya equivocado y que me haya metido en todo aquello de lo que yo quería huir, sino que he asumido el reto de intentar regenerar la vida pública y la escritura desde abajo, desde lo humilde, desde las raíces de mi pueblo.

Un pueblo que ya sé que está colonizado por todo lo peor que produce la vida política y mediática de la ciudad, pero que como todavía conserva la estructura espacial del pueblo y la proximidad de la vecindad, no es aún ciudad y ofrece por lo tanto la posibilidad de hacer y contar las cosas de otra manera.

Que lo logre o no, es otra cosa, pero en todo caso, para intentar tener algún éxito hay que volver una y otra vez a los principios que animan a la escritura de este blog y a mi idea de poner los ojos en Anguciana. Y en ese sentido, la propuesta de Elisa ha sido un nuevo estímulo para pensar, una nueva prueba. No, no cabe hacer otro blog, es mi respuesta. No es cosa de separar el pasado del presente, no es mi plan construir el futuro con las ideas de la política convencional y de sus formas de contar. Mi idea, lo repito una vez más para que quede claro (y a mí el primero), es hacer futuro con los mimbres del pasado. O dicho de un modo filosófico a la manera de Enmanuel Severino: plantarme ante la locura del devenir, hacer frente a la locura del tiempo.

Bueno, y dicho esto, solo cabe felicitar a Jorge Loyo, que indudablemente es el personaje de esta semana, el hombre que ha ganado las elecciones y que va a ser el alcalde de Anguciana en los próximos cuatro años. Y decirle a él y a todo el pueblo que nos tendrá a su lado a Jesús Mari y a mí como concejales, y a toda la candidatura y a todos los que nos han votado también, cuando su forma de hacer las cosas tenga más que ver con la vida propia del pueblo que con la forma de hacer política de la ciudad.
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domingo, 15 de mayo de 2011

96. ARCHIVOS DOCUMENTALES Y FOTOGRAFICOS

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Una sociedad culta y desarrollada se distingue muy fácilmente de otra menos civilizada por la calidad de sus archivos y de sus mapas. El otro día estuve en el Archivo Documental de la Comunidad Autónoma y vi que en estos últimos años se ha avanzado bastante en orden, limpieza, y accesibilidad a los archivos municipales y provinciales de La Rioja, así como en la buena atención a quienes se interesan por ellos. Aunque yo iba buscando otra cosa, no pude dejar de preguntar por el archivo de Anguciana y me dijeron que aún está por catalogar. Alicia Ruiz, que es su directora, me explicó que el trabajo con los archivos municipales consiste en ordenarlos, informatizarlos en lo posible, y devolverlos a los propios pueblos como patrimonio que son de ellos mismos. Será cosa de esperar un poco a que el acceso a los documentos antiguos de la vida municipal de nuestro pueblo esté un poco más accesible.

Aparte del mundo de los documentos oficiales, últimamente hay también un gran deseo por compartir los archivos fotográficos particulares, aunque en este asunto parece haber un poco más de desorden todavía. El periódico La Rioja, por ejemplo, pide fotos antiguas y las va poniendo en su web, pero a medida que el archivo aumenta, si no se estructuran sus contenidos, acaba por ser inaccesible y aburrido. Por otra parte, ayer mismo me dijeron que la Comunidad Autónoma de La Rioja creó hace tiempo una página web donde va colocando por pueblos las fotos antiguas que le van llegando. Lo hacen sin orden ni concierto pero como de momento no son muchas, es fácil verlas todas. En lo relativo a Anguciana me he llevado la sorpresa de que habían cogido unas cuantas de este mismo blog sin decirme nada (conste que no me importa, que para eso las pongo, para compartirlas) pero a cambio, me he llevado la alegría de ver que Sara García Imaña (la hija de Guillermo y la Sole), Paqui Vargas, Elvira Ibarnavarro, Amparo López Hernando y Felipe Aragón López habían mandado muchas de sus fotos viejas y que hay entre ellas algunas magníficas. Es una pena que en esa web las cuelguen con poca definición, pero para lo que nos interesa en este blog, que no es la calidad de la foto sino la calidad del pueblo y la de sus gentes, ya nos vale. 

Como mi interés principal se centra en los lugares del pueblo he seleccionado cuatro de esas fotos por aportar nuevas imágenes de algunos de los puntos de identidad más singulares de Anguciana. La primera de ellas, la que he puesto en cabecera, ofrece una nueva perspectiva de la vieja fuente central del pueblo, y esta que pongo a continuación, del espacio que había entre la fuente (a la izquierda) la calle Arriba, al fondo, y la posada, a la derecha. 


Otra fotografía muy interesante de entre las que he podido ver en esa web es la de la vieja plaza de Anguciana cuando se acababan de plantar los plátanos que luego conocimos tan frondosos, y cuando aún no se había hecho el kiosko. Es decir, la imagen que más o menos queremos ver pronto (si salimos elegidos, ...o si los que salgan elegidos la hacen suya) aunque el pavimento no vaya a ser el mismo. 



La cuarta de las fotos que traigo aquí para ilustrar la belleza del tramo de carretera y del túnel de sombra por el que se entraba al pueblo y del que ya he hablado en anteriores post, es ésta del archivo de Elvira, cuando la tapia del chalet siempre inacabado de Escolar estaba nuevecita


Aparte de las fotos que nos devuelven esos lugares tan entrañables, el interés de este blog, como sabéis, va derivando sin remedio hacia el homenaje a todos aquellos vecinos de Anguciana que los más mayores llevamos en el recuerdo y en el corazón. Es el caso, por ejemplo de Castito, de quien había hablado en el artículo del derribo de las Escuelas pero de quien no había podido mostrar aún ninguna foto. Ayer mismo se lo dije a la Paca y me prometió buscarlas para dejármelas pronto, pero mira por donde que su hija ya se había anticipado a través de internet. En esta primera que pongo a continuación, enviada por la Paqui, le vemos en la puerta de la taberna de Jesús Ibarnavarro (luego llamada Beneficios), junto a Manolo García.


Y en esta otra, hecha ya en color, con el rebaño, con su hijo Fede y con una familia que no acierto a distinguir, en el camino que va por debajo de la cuesta de la vieja caseta del Caminero. (A la izquierda de la imagen y por debajo de la viña se puede ver la finca de las Conejeras con un nogal en su parte superior del que ya casi había olvidado).


Otra foto que me ha hecho mucha ilusión ver ha sido esta otra de un remolque pasando por el mismo tramo de la carretera ya mencionado, en el que podemos ver sentado y al mando de la mula, al Chocolatero, aquel hombre tanto nos impresionaba  a los chiquillos por la mezcla de su gesto sereno y el tembleque de la enfermedad de Parkinson que padecía, y de pié a Manuel (Villarejo creo que se apellidaba) padre de la Sole y de Secun (corregidme si me equivoco, por favor) que era un señor altivo, con gafas  y de buena planta, como se le puede ver aquí también.


Por último, otra foto que también me ha hecho mucha ilusión encontrar es esta de la Benita, mujer de Fonso (Gallo), y madre de la Candelas y de Crucita, con quien compartimos vecindad en la plaza los últimos años de su vida. Mi madre (que en eso se fija mucho) nunca olvida el cariño con que Crucita cuidó a la Benita en los últimos años de su vida, y seguramente por eso, ayer me contó feliz que la misma Crucita le hubiera llamado por teléfono para saber un poco de ella y para contarle los discursos del mitín de nuestra candidatura. (Muchas gracias, Crucita).



Y muchas gracias Sara, Paqui, Elvira, Amparo y Felipe por subir vuestras viejas fotos familiares a internet y compartirlas con todos nosotros también ahora a través de este blog. 
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martes, 10 de mayo de 2011

95. LA REINA

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Después de darme una vuelta por Oreca con Jesús Mari para tomar conciencia de los muchos pequeños temas que ignoro sobre el pasado reciente de Anguciana, iba a montarme yo en el coche para regresar a Logroño cuando vi sentada en el banco de Beneficios, en la estupenda compañía de su hija y de unos vecinos, a una de las personas más importantes del pueblo: María, la de Secun. Ya casi no había luz para hacerle una buena foto y tampoco estaba ella por posar, pero no pude contenerme las ganas. El atractivo de la persona mayor del pueblo es para mi tan grande que la foto era lo de menos. Lo que yo quería ya desde hace tiempo, era hacerle un pequeño homenaje en este blog. 

Hace siete u ocho años, cuando mis padres se adentraron en los ochenta y empezaron a ser verdaderamente viejos, nació en mi un gran interés por la vejez (casi diría que una pasión) que me llevó a escribir un largo artículo para la revista Archipiélago titulado “Arquitectura y Vejez”, y hasta a dar un par de conferencias que desarrollaron aún más mis pensamientos sobre el lugar de los viejos en el mundo (el lector curioso podrá encontrarlos en la web del COAR, apartado cultura, pestaña elhall, hC 10, 11 y 12 (ya lo siento, pero no hay link directo), aunque ahora que los abro para cerciorarme de que aún siguen ahí, veo que la primera parte de la Conferencia de Valencia está cortada y que necesita que lo reponga en alguna otra parte). 

Frente a la generalizada y equivocada actitud del utilitarismo económico de nuestros tiempos que considera a los viejos una “clase pasiva”, cuando no unas cargas o estorbos, la  sabiduría que aún queda en pequeños pueblos como el nuestro sigue apuntando hacia esa idea de que la vejez es el estadio más sagrado de la vida,  y que todos los vecinos les debemos a los viejos un respeto enorme, una veneración o una actitud que nada tiene que ver con los eufemismos que se vienen utilizando para designarlos como los de la “tercera edad”, los “jubilados”, o el más horrible de todos que aún usan los ingleses, "retired" (retirados).  

El hecho de que mi padre fuera en su día alcalde del pueblo, había sido siempre para mí un gran honor, pero mucho más orgullo llegué a sentir cuando durante unos pocos años llegó a ser el hombre más viejo del pueblo, título que heredó de Eulogio. Tras la muerte de mi padre en noviembre del año pasado he perdido la pista del hombre que en la actualidad ostenta ese preciado titulo nobiliario, pero ese es un desconocimiento o fallo mío para con el pueblo que tengo que corregir enseguida. 

Por suerte, el otro día me encontré con la reina del pueblo y la mitad de ese fallo está ya arreglado. 
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martes, 3 de mayo de 2011

94. PROGRAMA ELECTORAL

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El fotomontaje que nos hemos realizado a partir de la foto que nos hicimos el domingo pasado ya lo dice todo (o dice mucho de nosotros y de nuestras intenciones), pero puestos a ponerlo por escrito, el domingo pasado nos dimos a la ilusión, la imaginación, el trabajo en equipo y el deseo de dar al pueblo lo mejor de nosotros, y nos salieron estas cosas que hemos enviado a Logroño para que lo pongan en un folleto que repartiremos el sábado 14 de mayo cuando hagamos la presentación pública de la candidatura en el salón de actos del Ayuntamiento:


PROGRAMA ELECTORAL DE LA CANDIDATURA A ALCALDE DE JESÚS MARIA PINEDO / PSOE


FORMA DE HACER POLÍTICA EN EL PUEBLO

Valorar la convivencia y las buenas relaciones de vecindad por encima de todo.

Trabajar por amor al pueblo sin contraprestaciones económicas. Trabajar en equipo evitando liderazgos y personalismos.

Profundizar en las relaciones democráticas gobierno-oposición sin deterioro de la convivencia.

Mejorar la comunicación Ayuntamiento - vecindario.

Apoyar a los representantes de todas las pequeñas asociaciones, colectivos, comunidades de vecinos, padres etc. en sus tareas de organización y en la creación de una vida social más rica.


IDEARIO BASICO

Cuidar y mantener lo que hay.

Inspirarse en el modelo urbano tradicional del pueblo de casas y calles.

Tener mucha precaución con las grandes obras públicas que llevan implícito el despilfarro económico, el mal diseño y unas formas ajenas a la sencillez del pueblo.


URBANISMO

Ir poco a poco cambiando detalles de la plaza del pueblo para devolverla a su configuración más tradicional.

Ir poco a poco convirtiendo las orillas del río y todas sus choperas en un gran espacio verde mediante la limpieza constante, creación de senderos e introducción de nuevas especies forestales.

Preparar una serie de Unidades de Actuación según el modelo de parcelación tradicional del pueblo para crear los cimientos de un Ordenamiento General Urbano mucho más sensato que los que se han ofrecido anteriormente desde arriba.


VIDA SOCIAL Y CULTURAL

Fomentar la creación de grupos y asociaciones encaminados a dinamizar la vida social y cultural del pueblo. Jóvenes, jubilados, veraneantes, etc.

Volver al modelo tradicional de muchas pequeñas fiestas y romerías: San Pedro Mártir en abril, San Isidro en mayo, San Juan en junio, Santiago y  San Ignacio (patrón de los veraneantes) en julio, San Bartolomé en Agosto, la fiesta de Acción de Gracias en Septiembre sin olvidar que cada domingo es un pequeño día de fiesta y no solo de descanso.

Apoyar todo tipo de pequeñas actividades comerciales y artesanales, mercadillos, tiendas y bares ocasionales, terrazas, etc. que enriquezcan la vida en la calle.

Informar periódicamente al pueblo de las actividades del Ayuntamiento.

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En el mitin del día 14 trataremos de explicar estas ideas y si tengo tiempo intentaré ir poniéndolo aquí por escrito.
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domingo, 1 de mayo de 2011

93. SAN PEDRO MARTIR DE VERONA

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Aunque casi se me ha olvidado ya escribir música, arte que aprendí hace no muchos años, lo que no se me olvida jamás es la musiquilla y letra del himno a San Pedro Mártir de Verona que solía escuchar una vez al año en la iglesia de Anguciana cuando yo era niño. Juegos que hace la memoria con nosotros. Siendo hoy el último día de las fiestas patronales he hecho un esfuerzo por recordar donde se pone el do re mi, o cuanto mide una corchea y una negra, para dejar por escrito ese himno que ya no sé si se canta cada año el 29 de abril. No tengo ni idea de quien lo pudo componer, pero sería interesante averiguarlo. Por lo menos puesto aquí ya no se pierde.



Otra historia más personal sobre mi relación con el santo del pueblo tuvo que ver con un arte distinto de la música que tampoco se me ha dado mal: el dibujo. Teniendo yo diez añitos y estando interno en un colegio de Santoña para estudiar el bachiller, tenía yo un misal o devocionario en el que había una imagen en miniatura de San Pedro Mártir de Verona. Pues bien, como por aquel entonces ya me ponían buenas notas en la asignatura de Dibujo, ni corto ni perezoso se me ocurrió hacer un dibujo más grande de aquella imagen y mandársela por correo al párroco de Anguciana, por entonces don Gregorio Ichaso.   Fue un hecho tan insólito por mi parte que tampoco se me ha olvidado nunca. El dibujo se perdería con los papeles del cura, pero tengo grabado en mi mente aquella miniatura y aunque no la he encontrado investigando en internet, cuando dé con ella la traeré aquí. Pongo a cambio esta otra más o menos parecida a aquella, aunque la que de verdad me gustaría poner aquí es la de la talla que hay en la iglesia. Poco a poco, u otro día. 

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En la wikipedia dan la vida de este santo y algunos de los pueblos que le tienen como patrón, entre ellos el nuestro. También he encontrado en un blog de santos una explicación del por qué de la palma de tres coronas que luce San Pedro Mártir de Verona en esta imagen (me fijaré en la de Anguciana a ver si también lleva la misma palma). Una etnógrafa riojana escribió en la revista Belezos la relación de San Pedro Mártir con las rogativas de lluvias que se hacen por estas fechas en los pueblos de la Rioja Baja donde se le venera. Dejo los enlaces por si alguien se interesa en todo ello.

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lunes, 18 de abril de 2011

92. CAMBIO DE AIRES

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Bueno, pues sí, este blog va a cambiar un poco de contenidos. Mi jefe en la candidatura al Ayuntamiento de Anguciana me ha dado permiso para que este blog sea también un vínculo de comunicación entre algunas de nuestras ilusiones y los lectores que por aquí vienen a ver cosas de nuestro pueblo, así que ya no sólo hablaré del pasado sino del futuro, o al menos de nuestras ilusiones de futuro. Y también de las historias del presente, cómo no, sobre las que ya sé que es dificilísimo escribir bien, porque mientras no pase mucho tiempo por ellas no son historias de verdad sino perspectivas parciales, versiones incompletas u opiniones personales.

Escribir sobre lo que pasa y sobre lo que queremos que pase sin caer en el lenguaje que actualmente se usa en la política y el periodismo es una de las tareas más difíciles a las que jamás me haya podido enfrentar. Mucho más difícil que gestionar bien las cosas del pueblo.  Mal o bien, el pueblo siempre vive y sale adelante, pero contarlo bien y hacer que esa forma de contar influya positivamente en la vida del pueblo, ese es otro cantar.

Yo voy a intentarlo, y que por miedo no sea. Tengo la ventaja de que los noventa artículos previos han ido forjando mi escritura en una dirección que según veo y me dicen, no tiene nada que ver con mis otros escritos sobre arquitectura o con lo que se estila por ahí en política y periodismo, y en esa línea trataré de seguir para hablar ahora de las cosas que están en las conversaciones de la calle, en las tertulias de los bares o en las mesas de reuniones.

Me dicen, por ejemplo, que la Consejería de Obras Públicas va a acometer en breve una serie de reformas en la carretera de Anguciana como es quitar los árboles del tramo entre la casa del médico y la era de Escolar, o que van a hacer una macro rotonda en el entronque del puente con Oreca cargándose el jardincillo que hay frente a la vieja caseta del caminero, y la verdad es que se me llevan los demonios. Pero lo último que quisiera al ponerme a escribir o hablar de estas cosas es que se me llevaran los demonios, porque para eso mejor me quedo leyendo en mi biblioteca y me olvido de Anguciana. No, no, la mejor manera de conjurar esos estropicios es decirlo públicamente cuanto antes para ver si entre todos lo conseguimos evitar.

También oigo decir a la gente que para que los coches no corran a su paso por Anguciana hay que llenar la carretera de bultos, y otra vez se me lleva el alma los diablos porque convertir las carreteras en bachepistas es todo lo contrario del progreso y la razón humana. Primero se gasta uno miles y miles de euros en hacer que las carreteras sean más anchas y tengan mejor superficie y luego nos dedicamos a ponerles baches para romper la columna vertebral a quien pase por ellas. ¿Pero en qué cabeza cabe eso? ¿Para eso tenemos la cabeza encima de los hombros? Hacer las cosas así, gastando dos veces a lo tonto y sin sentido, es todo lo contrario de lo que nos venía enseñando el pueblo, todo lo contrario de lo que íbamos aprendiendo del sentido común y del saber popular.

Hablaremos también largo y tendido del futuro de esa querida plaza del pueblo que parece haber sido arrasada por un tsunami de granito. Si los japoneses van a ser capaces de renacer de sus cenizas con miles y miles de muertos, nosotros lo tenemos mucho más fácil porque nada más ajeno a mi intención que hablar mal de los vecinos y amigos que han cometido el error de ser engañados o confundidos por los tiempos que corren. La realización de la plaza ha sido una catástrofe, pero con buena voluntad y cabeza se puede ir arreglando poco a poco. Jesus Mari Carpo me preguntó el año pasado si a ese espanto al que habíamos contribuido todos, bien por acción u omisión, se le podría dar media vuelta, y yo le dije que sí, y ahí creo que estuvo la clave de que no me pudiera oponer a su invitación a  ir con él en su candidatura.

¿Qué no decir del Soto, y de las mesas, y de las romerías que también se han recordado aquí, o de la Asociación de Vecinos ¡también llamada del Soto! que pusieron la semilla de la ilusión popular en las fiestas y en la exposición con la que arrancó este blog? De todo iré escribiendo, claro que sí, poco a poco y sin miedo a intentar decir la verdad de las cosas, porque la verdad no es algo que uno tenga de antemano, sino algo que se busca estudiando, pensando y escribiendo con el mejor ánimo de los posibles.

Ese ánimo que en todo momento me transmite Jesús Mari Carpo (o mejor dicho, Jesús Mari Pinedo, ¡no os vayáis a equivocar a la hora de votarle...!), nuestro jefe en la candidatura al Ayuntamiento de Anguciana.
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martes, 5 de abril de 2011

91. UN POCO DE POLITICA

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Como en tantos otros pueblos españoles, en la Anguciana de los años cincuenta y sesenta no se hablaba de política, no había política, o parecía no existir la política. Una terrible guerra aún muy cercana en el tiempo había creado un silencio, un miedo, o un respeto hacia la política que los jóvenes y adolescentes no podíamos comprender muy bien. Hasta tal punto había llegado la cosa que yo tenía por “política” a una virtud en la que según mi madre yo no parecía ser muy diestro: cuando por terco o cabezota trataba de imponer mi modo de pensar a los demás ella me decía que yo no era nada político, y con eso me quedé. No es mala idea que la política sea una virtud pero pronto la olvidé, porque con la muerte de Franco volvió la política al pueblo, o mejor dicho, volvieron la democracia y la elecciones, y la política empezó a ser todo eso de la pelea de los partidos por hacerse con el poder. Una pelea que empezó a desacreditar a la política y, por supuesto, a hacer aún más obsoleta aquella vieja  idea de que "ser político” no es otra cosa que ser modesto, hábil, dialogante, paciente y respetuoso con el otro, es decir, ser listo y buena persona a la vez. 



La fotografía de las “fuerzas vivas” que puse hace un par de post, demuestra, claro está, que en aquellos años también había algún tipo de poder en el pueblo: el alcalde, los concejales, el alguacil, el juez de paz, y el secretario. Un pequeño grupo de hombres encargados de los asuntos de todo el pueblo. En aquel entonces, el Gobernador Civil designaba al alcalde, y el propio alcalde tenía que buscarse los colaboradores para formar concejo. Pero eso no significaba ni mucho menos que la unidad de criterios en el Ayuntamiento fuera total. Más bien todo lo contrario. Al alcalde de aquella foto, Blas Santa Cruz, le sucedió mi padre, y de aquella época tengo el recuerdo de las grandes diferencias que había y de las tremendas discusiones que a menudo tenía con sus propios colaboradores en el Ayuntamiento que presidía. Mi madre lo pasaba tan mal con aquellas disputas, que si ya era grande su desafecto por la política aún se incrementó más. Y lo gracioso de aquellos años es que... para mucha gente que me conoció en aquella época, entre ellas mi mujer, yo era el “hijo del alcalde” y con ese título me quedé.

Las primeras elecciones municipales, las de 1979, me pillaron ya casado y viviendo lejos de Anguciana y así una tras otra hasta la actualidad. Justo justo he conseguido saber los nombres de los alcaldes que ha habido en democracia, Pascual Peña, Carjosán, Armando, Pablo Agüero, Pepito y Jorge Loyo (creo que no me dejo ninguno), y poco o nada me ha interesado saber ni el partido por el que se habían presentado. Vistos desde el pueblo, los partidos políticos son esa casta de aspirantes al poder de la capital que andan no ya debatiendo diferencias sino descalificándose y hasta insultándose un día sí y otro también. Si eso es la política, si eso es aquella virtud de no ser terco y de ser respetuoso con el otro, que venga Dios y lo vea.

Si cuento todo esto, es porque desde hace tres o cuatro años, cada vez que me arrimo por Anguciana y caigo entre los amigos de la cuadrilla de los Mismos, a los tres hermanos Carpo les da siempre por pedirme que me presente a alcalde de Anguciana, que me presente a las elecciones. No sé qué diablos habrán visto en mí, pero como ni el poder ni las peleas de los partidos nacionales me interesa lo más mínimo, supongo que lo que ven es que con el paso de los años igual ya no soy tan terco o tan poco político como lo era en mi juventud y que quizás pudiera hacer algo por la vida democrática del pueblo y por el mismo pueblo.

Andamos en ello estos días a ver si sale una candidatura, a ver si nos entendemos sobre lo que podríamos aportar al pueblo, a ver si acertamos en dar con el modelo de debate político más sencillo y enriquecedor para todos,  a ver si nos aclaramos con nuestra independencia, nuestras diferencias, nuestros afectos de vecinos y con la cobertura de esos partidos que se pegan en la capital pero que tenemos que aceptar aquí como parte del juego democrático.

Obviamente no puedo contar mucho. Todo lo más que dada mi lejanía del pueblo en ningún caso puedo aceptar el honor de ser alcalde y que lo más que podría hacer ahora es ayudar desde una concejalía. Tampoco me he planteado si esa posible participación en el proceso electoral  afectará a la continuidad de este blog tal y como lo vengo haciendo, pero como en todo caso el secretismo no es lo mío, prefiero que los lectores que vienen por aquí a compartir mi cariño por el pueblo lo sepan de primera mano.



(la foto que encabeza este post es de mi padre ejerciendo de alcalde sobre el kiosko de la plaza y con la vara en la mano, en un homenaje que se le tributó a don Julián Cantera y Orive como hijo predilecto del pueblo. Tras él está su primo Joaquín Angulo que debió de ser uno de sus mejores colaboradores, y un poco más allá, Angel, el secretario, en un gesto suyo muy característico con el cigarro en la mano).
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90. UN POCO DE TEORIA

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Ya sé que es mucho más popular poner fotos de amigos y de rincones bonitos del pueblo, pero el eje de este blog (ya lo he dicho muchas veces), no está en la nostalgia o en los recuerdos, sino en la teoría del espacio humano de convivencia referida a los pueblos. ¿Qué fue de los pueblos? ¿Cuál es su destino? ¿Dónde están ahora? Etc.

Cuando me empecé a sentir lejos de Anguciana (en Barcelona creo, estudiando Arquitectura), una de las páginas que más me complacía leer era ésta de Viejas Historias de Castilla la Vieja, escrita por Miguel Delibes: 

“Y empecé a darme cuenta, entonces, de que ser de pueblo era un don de Dios y que ser de ciudad era un poco como ser inclusero y que los tesos y el nido de la cigüeña y los chopos y el riachuelo y el soto eran siempre los mismos, mientras que las pilas de ladrillo y los bloques de cemento y las montañas de piedra de la ciudad cambiaban cada día y con los años no restaba allí un solo testigo del nacimiento de uno, porque mientras el pueblo permanecía, la ciudad se desintegraba por aquello del progreso y las perspectivas de futuro”.

(Mi hermano Ricardo, añorando también el pueblo perdido, la llegó a transcribir en un pergamino y a tenerla en su habitación como un poster).

Junto a esa página tengo una larga anotación del año 85 en la que digo que esa visión estática de los pueblos se había quedado obsoleta, pues con la industrialización agrícola o la nueva ocupación turística, los pueblos cambiaban ya entonces más que las ciudades, y siendo más frágiles que éstas, la desolación ante su nuevo aspecto era muy superior a cualquier atisbo de añoranza. 

Pero veinticinco años después, o sea, el año pasado, cayó en mis manos un extraordinario libro de Lewis Mumford titulado El mito de la máquina (ed Pepitas de Calabaza, Logroño), en el que su autor hace un profundo repaso histórico de los grandes inventos y culturas de la humanidad para poder hacer frente a ese mito del progreso continuado que amenaza desde hace cincuenta años con llevarnos a la destrucción total. Pues bien, hacia la mitad de ese libro hay un capítulo dedicado al éxito de la estabilidad y difusión de la cultura de la aldea neolítica, que me impactaron mucho más aún que la poética página de Delibes.

El dato más sobresaliente de ese capítulo era una cita del geógrafo Max Sorre acerca de que en 1940, las cuatro quintas partes de la población humana aún vivía en aldeas agrícolas. Y que es justo a partir de esa fecha cuando empieza en nuestro país un proceso masivo de emigración de los pueblos a las ciudades que llevó a la ruina o al semiabandono a muchos de ellos, y en todo caso, a la quiebra de su modo tradicional de convivencia y conformación.  Modo y formas que vengo rastreando aquí mirando en el espejo de Anguciana. 

Todo el libro de Mumford es una maravilla, y ese capítulo, un delicia. Pero como no puedo citarlo entero y mejor recomendar su lectura integral, traigo aquí solo un par de citas.

Una referente al éxito de la aldea:

“Cuando esta cultura (la cultura neolítica de vida en aldeas) alcanzó su punto máximo, sus logros posteriores fueron pequeños: hay que buscar sus nuevas cimas en las culturas posteriores que nacieron de ella, basadas en el uso de los metales. El monto total de cultura necesaria para asegurar tal continuidad podía ser absorbido y dominado en el lapso de una juventud humana normal, que podía transmitírselo a una comunidad compuesta por unas cincuenta familias; y la multiplicación de tales comunidades por todo el planeta hizo posible el milagro de esas ancestrales adquisiciones de la humanidad sobrevivieran a todos los desastres naturales y a todas las crisis humanas. Muchas grandes ciudades acabaron arrasadas, muchos templos fueron saqueados y destruidos, muchas bibliotecas y toda clase de registros fueron consumidas por las llamas; pero la aldea volvía a brotar una y otra vez, como el laurel de San Antonio entre las ruinas.”

Y la otra, más poética, definitoria y esperanzadora:

“Dondequiera que se celebre la llegada de las estaciones con fiestas y ceremonias; donde las etapas de la vida humana se festejen y se puntúen con ritos familiares y comunales; donde el comer, el beber y el goce sexual constituyan el meollo central de la vida; donde el trabajo, aún el más duro, rara vez esté separado del ritmo, la canción, la compañía humana y el deleite estetico; donde la actividad vital se considere una recompensa tan grande del trabajo como su producto; donde ni el poder ni el beneficio tienen prioridad sobre la vida; donde familiares, vecinos y amigos forman todos parte de una comunidad visible, tangible y cara a cara; donde cada hombre o mujer pueda realizar la tarea que otro u otra estén cualificados para hacer... allí late, en esencia y existencia, la cultura neolítica, (la cultura de la aldea neolítica) aunque se usen herramientas de acero y mil camiones ruidosos lleven los más diversos productos a los supermercados.”

(La foto es de una de esas aldeas abandonadas de nuestra región, perdida para siempre en ese proceso de cambio de paradigma cultural vivido a partir de los años cincuenta del pasado siglo).
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