sábado, 13 de marzo de 2010

60. LAS TRES PELUQUERIAS

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Con la llegada de la primavera parece que la savia de los recuerdos vuelve a circular por mis venas y que este blog sobre Anguciana que nació muy fuerte en el 2008, y que apenas creció nueve entradas en el 2009, vuelve a moverse. A ver si hay suerte y da un estirón.

La verdad es que temas e ilusión no me faltan. Esta nota sobre las tres peluquerías que había en Anguciana en los años sesenta la tenía pensada desde hace mucho, así que las fotos de las tres casas donde estaban las hice en el verano pasado después de que Marce, el más próximo de los tres a mis recuerdos, subiera al Viano para siempre.

Tenía una foto muy graciosa de Marce de cuando empezaba con el oficio, y desde hace tiempo quería ponerla aquí. Era en verano del 66, su peluquería estaba a un paso de nuestra casa, y por lo visto prefirió coger la maquinilla, las tijeras y los peines, y pasar a cortarnos el pelo al jardín. Al acabar con el trabajo cambiamos de lugar para hacernos una foto: él como cliente y yo como peluquero. Qué bonita sonrisa tiene Marce en esta foto:



Como no pude ir a su entierro, subí al cementerio en agosto y tomé esta foto de la placa que han puesto en su nicho. Marce, un personaje. Y su mote, "raya" (la raya rectísima de su peinado muy caída a su izquierda), toda una definición.



Justo enfrente de nuestra casa estaba la peluquería de Jesús, el hijo de Nicanor (la segunda de las fotos de arriba) Igual que la de Marce e igual que la de Pedro, la peluquería estaba entrando por la puerta a la derecha y con ventana a la calle. Creo que no tengo ninguna foto de Jesús pero sí que tengo una foto del corte de pelo que se gastó conmigo cuando hice la primera comunión. Modelo cepillo, se llamaba., ah ah ah. Un trabajo así no se olvida tan fácilmente...



La tercera peluquería, la de Pedrito, al final de la Calle Arriba nos pillaba un poco más a desmano, pero a pesar de ello, y seguramente por la coquetería de ver quién de los tres nos dejaba más guapos, creo que también mi cabeza pasó por sus peines. De Pedro podemos ver una foto en el post ENTREGA DE TROFEOS que sirvió para que su hermano pequeño, Antonio, se asomase por este blog para ratificar la identificación de los retratados y saludar. La recorto y pongo aquí para centrarnos mejor en recordar al tercer peluquero.



Tres peluquerías de hombres en aquellos tiempos tan precarios de los años sesenta. Todo un lujo. Pobres seríamos, pero no por eso menos presumidos. ¡Ah, y para las mujeres nada! Tuvieron que esperar a tiempos mejores...