viernes, 30 de octubre de 2009

59. LAS FARMACIAS Y LOS TRANSFORMADORES ELECTRICOS

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Yo no conocí Farmacia alguna en Anguciana mientras viví allí mi infancia y adolescencia, pero mi padre siempre me habló con mucha admiración de la que hubo en sus tiempos. Estaba en la casa que yo conocí como de Joaquín Angulo y la tía Filo, la casa de la foto de arriba que aquí aparece en una foto reciente, pero que podemos ver también en la entrada número 12 con diferentes colores de pintura para las barandillas, antigua carpintería y sin esos dos escuditos tan refitoleros que le han salido últimamente entre los huecos de la primera planta. Según me ha contado siempre mi padre y me recuerda ahora, la Farmacia estaba entrando al portal a mano derecha, tenía una decoración de estanterías de madera con formas góticas y en sus estantes había no pocos de los preciosos tarros de porcelana tan propios de aquellos tipos de boticas.
El farmacéutico se llamaba D. Román, era cojo y usaba muletas. Vivía con una hermana llamada Benita (¡hay que ver que memoria tiene aún mi padre para las cosas más lejanas) y según cree, murió más o menos en los tiempos de la guerra. Y con él, murió también la Farmacia. D. Román vivía en el segundo piso de esa casa, donde de niño conocí viviendo a las hermanas Olarte, Dolores, y Mercedes. Esta es una foto reciente de la fachada trasera de la casa, la que da a la carretera:



Pocos datos más puedo aportar de aquella vieja Farmacia que gracias a este post no se perderá para siempre en el olvido, pero ya que estamos en esta casa, la casa del tío Joaquín, le pregunto a mi padre por un viejo trastero que había en el patio trasero de la casa y que a mí me obsesionaba de pequeño porque tenía en su puerta aquel siniestro cartel de chapa que se ponía en los lugares eléctricos con una calavera y una leyenda que decía NO TOCAR, PELIGRO DE MUERTE. Mi padre no se acuerda mucho de ese trastero, así que han de ser los hijos del tío Joaquín los que nos refresquen la memoria sobre él; pero a cambio me cuenta cosas muy anteriores sobre el particular. Resulta que en el alto de esa casa se instaló el primer transformador eléctrico para servicio de Anguciana, cuya corriente procedía de una central eléctrica situada en Casalarreina, propiedad de Severo García (padre de la tía Filo) y de su mujer, María Garnica. Esa fue la central que suministró electricidad al pueblo hasta que fue sustituida por la mucho más moderna y potente de la central de Posadas, aguas arriba de Ezcaray, cuyo transformador estuvo ubicado en esa construcción prismática blanca que había junto al badén y que pudimos ver en la foto del post sobre el Corpus (n 28). De allí pasaría a ubicarse entre dos postes de hormigón junto al depósito de las aguas y luego creo que se volvió a meter en una caseta, donde está ahora.

Y hablando del ahora, bien podríamos acabar este post con una foto de la nueva Farmacia de Anguciana, no tan bonita como yo me imaginé siempre la de don Román, y enclavada en una casa que muestra la tremenda decadencia de la arquitectura del pueblo, pero por lo menos, nuevamente representativa de la categoría de “un pueblo con Farmacia” ...y...¡luz eléctrica!

viernes, 16 de octubre de 2009

58. JULITO ALONSO, “EL TRAMPAS”

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De tanto en tanto recibo alguna carta de alguien que por casualidad ha encontrado este blog y que le gustaría conocer algún dato de sus familiares o aportarme alguna foto. Yo inicié este blog más que nada como una reflexión arquitectónica sobre un mundo perdido, el de los pueblos sin coches, pero cuando uno empieza a andar sin meta fija nunca sabe donde puede acabar. Internet se ha convertido últimamente en una gran red social (msn, facebook, tuentis, etc) de la que también participan los blogs, y aunque esa tendencia me pueda desviar de mi rumbo, no le voy a hacer ascos. Todo lo contrario: me encanta que la gente pueda conectar con sus raíces gracias a este blog.

El caso es que el otro día recibí un mail sobre el post GALERIA DE PERSONAJES, preguntándome sí ese Julito “el trampas” que yo mencionaba en él podía ser su abuelo. Tras dos o tres mensajes conseguí saber que quien me escribía era Inma Alonso, hija de “El Pichi” (fallecido en abril de este año) y nieta, efectivamente, de Julio Alonso Soto. Me dijo que me escribía desde Galicia y que su madre vive en Vitoria; y me mandó esta bonita foto posando de niña con su abuelo.

Si mencioné a Julio en aquella primer entrega de la GALERIA DE PERSONAJES de Anguciana fue porque le recordaba siempre alegre pasando por el badén, sentado en el pescante de su remolque, y diciendo con sorna “yo soy Julito el trampas”. Julito bebía como un cosaco y es seguro que más de una noche no llegaba hasta su casa en Oreca. A su nieta le conté que en mi memoria retengo una noche fría en que le ayudamos a levantarse de uno de los bancos de la tapia del convento y le encaminamos hacia el puente para que no se quedase congelado.

Mi padre me llegó a contar un día que su desparpajo y su excéntrica personalidad no le venían exclusivamente del alcohol o de la soledad de su vejez, porque el día de su boda también le vieron pasar con su carro por el badén llevando cosas de un lado para otro mientras la novia y todo el séquito le esperaban en la puerta de la iglesia.

Bien, ya sé que con dos pinceladas no se puede ni mucho menos hacer el retrato de nadie ni dar una idea de la vida un hombre, que seguramente tuvo circunstancias bien duras. Pero es esa no es mi intención: entiéndase que el protagonista principal de este blog es el pueblo de Anguciana y que quienes vayamos apareciendo aquí, por sus casas, calles o campos, no vamos a ser más que personajes más o menos pintorescos de su película. O mejor dicho, de la película de mis recuerdos.

Muchas gracias, Inma, por tu aportación.

sábado, 10 de octubre de 2009

57. MERCEDES IZQUIERDO

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Tenía intención desde hace tiempo de dedicarle en este blog un cariñoso recuerdo a Mercedes Izquierdo, amiga de mi tía Pilar y madrina de mi hermana Mercedes, porque como en los últimos años de su vida en Anguciana vivía sola, pasó muchas navidades con nosotros y tengo abundantes fotos suyas. Pero este verano Miguel Angel Marcotegui me dio una foto excepcional de su madre, maestra del pueblo durante muchos años, y antes que nada prefiero darle las gracias por su colaboración y animar a otros enamorados del viejo Anguciana a que me dejen fotografiar o escanear sus viejas fotos para ir compartiéndolas aquí.
Hoy, 10 de octubre del 2009, he llevado la foto a mi padre para ver a quién identificaba y sólo me ha sabido decir que la chica de pelo negro que está en el centro de la foto y que sobresale sobre todas las demás, es precisamente Mercedes Izquierdo. Mejor forma de recordarla, imposible.
Por lo demás, el telón de fondo de la foto no es otro que nuestra casa, el número 11 de la Plaza de la Constitución, y sentada en el balcón supongo que está su entonces propietaria, la tía Milagros Angulo, aunque como está detrás de la barandilla, mi padre no me lo ha podido precisar. También se puede apreciar el viejo empedrado de la plaza anterior al primer encementado con que yo la conocí.
Por los parecidos es fácil aventurarse a nombrar a algunas de las alumnas, pero es mejor que sean sus descendientes quienes las identifiquen y nos lo digan. Por estar marcada por un punto azul y por quien me ha proporcionado la foto, supongo que la tercera por la izquierda de la tercera fila es precisamente “Marita Angulo”, la madre de Miguel Angel.

(como en todas las fotos del blog, para verlas a mayor tamaño clickar sobre la foto)